¿Por qué hay personas que han tenido tanto éxito, siendo “menos inteligentes”?

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Por Heidi Grant Halvorson

¿Por qué hay personas que han tenido tanto éxito al llegar a sus metas, pero otros no?  Décadas de investigación científica sobre el éxito explican que las personas exitosas no sólo alcanzan sus metas por lo que son, sino por lo que hacen.

Resulta que incluso las personas brillantes, las altamente exitosas, son pésimas cuando se trata de entender por qué tienen éxito o fracasan. La respuesta intuitiva (que nacen predispuestas a ciertos talentos que carecen los demás), en realidad es sólo una pequeña pieza del rompecabezas. Entonces, ¿qué diferencias tienen las personas exitosas?

1. Son específicas.
Cuando uno se fija una meta, hay que tratar de ser lo más específico posible. “Perder 5 kilos” es un objetivo mejor que “perder algo de peso”, porque nos da una idea clara de lo que parece el éxito. Saber exactamente lo que quieres lograr te mantiene motivado hasta llegar allí. Además, se debe pensar en las acciones específicas que se deben tomar para alcanzar la meta. Sólo prometiendo “comer menos” o “dormir más” es demasiado vago. Ser claro y preciso: “Voy a estar en la cama a las 10 pm durante la semana”, no deja lugar a dudas sobre lo que tiene que hacer, y si realmente se ha hecho.

2. Aprovechan el momento para actuar en tus metas.
La gran mayoría de nosotros siempre estamos ocupados. No es de extrañar que habitualmente perdamos la oportunidad de actuar en un objetivo mientras estamos haciendo malabares con otras tareas, porque, simplemente, así los objetivos ya no se notan. ¿De verdad no tienes tiempo para trabajar hoy en tus metas? ¿No hay posibilidad de que en otro momento regreses esa llamada telefónica? El logro de las meta significa agarrarse de estas oportunidades antes de que se deslicen entre los dedos.

Es necesario entonces aprovechar el momento, decidir cuándo y dónde se llevará a cada acción que se desea tomar, por adelantado. Una vez más, ser lo más específico posible. Por ejemplo: “El lunes, miércoles y viernes, voy a trabajar en mis metas durante 30 minutos antes de ir a la oficina”). Los estudios demuestran que este tipo de planificación le ayudará a tu cerebro para detectar y aprovechar la oportunidad cuando surge, lo que aumenta las posibilidades de éxito en aproximadamente un 300%.

3. Saben exactamente cuánto le queda por recorrer.
El logro de cualquier objetivo también se requiere de un monitoreo regular honesto y la medición de tu progreso, si no por otros, entonces por ti mismo. Si no sabes lo bien que estás haciéndolo, no puedes ajustar tu comportamiento o tus estrategias en consecuencia. Revisa su progreso con frecuencia: semanalmente o incluso diariamente, dependiendo de la meta.

4. Son optimistas realistas.
Cuando uno se está fijando una meta, emergen un montón de pensamientos positivos acerca de cómo será la probabilidad de lograrlo. Creer en la propia capacidad para tener éxito es enormemente útil para crear y mantener la motivación. Pero hagas lo que hagas, no hay que subestimar lo difícil que será alcanzar la meta. La mayoría de los objetivos que vale la pena alcanzar requiere tiempo, planificación, esfuerzo y persistencia. Los estudios demuestran que las cosas que vienen a ti fácilmente y sin esfuerzo te dejan mal preparado para el viaje por delante, y aumenta significativamente las probabilidades de fracaso.

5. Se concentran en mejorar, en lugar de ser simplemente ‘buenos’.
Creer que se tiene la capacidad de alcanzar las metas es importante, como también lo es creer que se puede obtener esa capacidad. Muchos de nosotros creemos que nuestra inteligencia, nuestra personalidad y nuestras aptitudes físicas son fijas, que no importa lo que hagamos, no vamos a mejorar. Como resultado de ello, nos centramos en objetivos mediocres o hechos a la medida de nosotros mismos, en lugar de desarrollar y adquirir nuevas habilidades.

Por suerte, décadas de investigación sugieren que la creencia en la capacidad fija está completamente equivocada. Las habilidades de todo tipo son profundamente maleables. Así que abrazando el hecho de que se puede cambiar, te permitirá tomar mejores decisiones y alcanzar tu máximo potencial. Las personas cuyos objetivos son cada vez mejores, en lugar de ser buenos, afrontan dificultades con calma y ​​aprecian el viaje tanto como el destino.

6. Los líderes exitosos han construido un músculo llamado fuerza de voluntad.
Como te habrás dado cuenta, los líderes con éxito necesitan una gran cantidad de autocontrol. (Dicho sea de paso, investigaciones muestran que los empleados son también más propensos a confiar en un líder que parece tener una gran cantidad de autocontrol. El autocontrol es un “músculo” igual a los otros músculos de tu cuerpo: cuando se le proporciona entrenamientos regulares, crecerá más y más fuerte. Para construir la fuerza de voluntad, hay que asumir un reto que requiere que hagas algo que sinceramente preferirías no hacer. Renunciar a meriendas altas en grasa, por ejemplo. A medida que la fuerza crece, puedes asumir más retos y das paso a tu rutina de autocontrol.

7. Los líderes no tientan a la suerte.
No importa lo fuerte que sea el músculo de la fuerza de voluntad, es importante respetar siempre el hecho de que es limitado, y si se somete a un exceso puede que temporalmente se quede sin vapor. Así que no te pongas en peligro. Si, por ejemplo, estás agotado por un largo día apagando incendios en tu oficina, no respondas un mail irritante a tu empleado más difícil. Es probable que dirás cosas que después desearás no haberlas dicho.

8. Se enfocan en lo que hacen ahora, no en lo que harán después.
¿Quieres mejorar la comunicación de tu equipo, aumentar la productividad, o poner un límite en tu mal carácter? A continuación planifica cómo vas a sustituir los malos hábitos por los buenos, en lugar de centrarte sólo en los malos hábitos propios. Por ejemplo, si estás tratando de controlar tu temperamento, es posible hacer un plan: “Si yo estoy empezando a sentir rabia, entonces voy a tomar tres respiraciones profundas para calmarme”. Mediante la presentación de comportamientos de reemplazo, los malos hábitos se desgastan con el tiempo hasta que desaparecen por completo.

9. Los líderes exitosos aportan su ‘grano de arena’.
Aportar con pasión y compromiso a metas a largo plazo es algo que los líderes hacen en abundancia. Los estudios demuestran que las personas “arenosas” obtienen más educación en su vida, mayores promedios en la universidad, un mejor desempeño en lo que hacen. Las personas que carecen de ese “grano” extra, simplemente no tienen las habilidades innatas que sí tienen las personas de éxito. La buena noticia: si tú no eres particularmente valiente respecto a tus metas ahora, hay algo que puedes hacer para lograrlo. Como mencioné anteriormente, el esfuerzo, la planificación, la persistencia y las buenas estrategias son lo que realmente necesitas para tener éxito. Abrazar este conocimiento no sólo te ayudará a verte a tí mismo y a tus objetivos con mayor precisión, sino también hacer maravillas con ese “granito” extra.

Visto primero en: Salles Sainz Grant Thornton

Heidi Grant Halvorson, Ph.D. es psicóloga motivacional y autora del nuevo libro: ¿Cómo podemos alcanzar nuestras metas?, de Hudson Street Press. Además es reconocida blogger experta en motivación y liderazgo para Fast Company y Psychology Today. Su blog personal, La Ciencia del Éxito, se puede encontrar en www.heidigranthalvorson.com. Síguela en Twitter @hghalvorson

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