¿Contabilidad delgada en México? ¿Podremos?

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¿Puede la contabilidad ser delgada?

C.P.C. y M.A. Sylvia Meljem Enríquez de Rivera

Directora del Departamento Académico de Contabilidad
ITAM

Estamos familiarizados con el término “manufactura delgada” (lean manufacturing), pero con menos frecuencia hemos escuchado el uso del término “contabilidad delgada” (lean accounting), ya que más bien a la contabilidad se le ha asociado con términos como: aburrida, mal necesario, cuadrada, rutinaria, etcétera; sin embargo, es difícil atribuirle connotaciones positivas, por ejemplo: que agrega valor, que es indispensable para tomar decisiones o que sustenta la estrategia del negocio.

El término “delgado” se refiere a “poca carne”, es decir, no tener sobrepeso o acumulación de excedentes: en el sentido empresarial, el término “delgado” (lean) se refiere a la búsqueda constante de entregar valor al cliente, diseñando procesos orientados al logro de su satisfacción, estableciendo y alcanzando un flujo continuo, desde la colocación de la orden hasta la entrega final, contando con indicadores que puedan identificar y eliminar cualquier forma de desperdicio que impida alcanzar estos objetivos. Ser delgado implica sacrificios; al igual que para un ser humano es resultado de toda una cultura de cuidado de la salud, para las empresas representa una total transformación, no una simple transición o reingeniería de procesos.

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Ser delgado es un ecosistema por sí mismo, ya que es la integración de una serie de subsistemas de la empresa, que deben ser administrados y controlados de manera consistente, ya que están interrelacionados, y con una falla en alguno de ellos se interrumpe el flujo continuo, generando desperdicios no deseados.

La contabilidad produce información útil para la toma de decisiones, ya que es resultado de un proceso lineal, en el que se registran transacciones y su consumo de recursos, presentando la situación financiera a una fecha determinada. Según lo señalado por Thomas Johnson en su libro Lean Accounting, si consideramos que los resultados financieros son producto de interacciones muy complejas no lineales, la posibilidad de controlar el uso de los recursos utilizando un proceso lineal puede resultar inadecuada en el largo plazo. La clave para mejorar, es alimentar el sistema que produce los resultados, no orientarlo para alcanzar objetivos que están fuera de sus límites normales de desempeño. Utilizar objetivos cuantitativos para guiar los resultados de la empresa sin considerar sus efectos en las acciones que se ejecutan en cada uno de los subsistemas, limita las posibilidades, ya que todo se centra en lo que los medidores reflejen.

En una empresa delgada, una de las responsabilidades de la función contable es la de proveer información financiera que refleje la realidad y pueda ser entendida por todas las personas que no tengan formación contable, la contabilidad debe ser la fuente primaria de información para el director general y financiero en lo referente a métricas de desempeño centradas en la productividad. Debido a que la productividad es un concepto físico, la mayoría de las “métricas delgadas” deben ser no financieras y orientadas a los procesos. Estas métricas deben ayudar a la empresa a centrarse en hacer las cosas correctas, los resultados vendrán como consecuencia de ello.

Ores Fium señala que la clave para cambiar las creencias y valores y, por lo tanto, la cultura de una empresa, es requerir a la gente que se comporte de manera diferente, de forma que puedan experimentar una serie de resultados que son mejores de los que han experimentado en el pasado. Conforme esto sucede, una y otra vez, se evoluciona hacia una nueva serie de creencias y valores (pensamiento delgado), que producen un comportamiento diferente (actuar delgado) obteniendo mejores resultados (ser delgado).

La contabilidad tiene un rol fundamental en este proceso de cambio, ya que debe generar información que pueda mostrarles a los empleados cómo sus esfuerzos (pensar y actuar delgado) se traducen en resultados para la empresa (ser delgado).

¿Qué acaso no sucede lo mismo cuando entramos en un régimen alimenticio diferente para lograr la figura que deseamos? El problema que tenemos los mexicanos es que soñamos y no actuamos, nos gusta acumular por si las dudas, nos gusta apagar fuegos y no prevenirlos, no por casualidad tenemos el primer lugar en obesidad adulta e infantil, ¿nos estará sucediendo lo mismo en el terreno empresarial? Si es así, mucho trabajo tenemos los Contadores para impulsar la utilización de la cultura de “contabilidad delgada” en nuestro país.

Bibliografía

Lean Accounting, Best Practices for Sustainable Integration, editado por Joe Stenzel, Wiley, 2007

Visto primero en Revista Contaduría Pública (Marzo-2013)

2013-02_cp_febrero2013

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