Analizando la propuesta del IVA general al 19% en México

El México del Harlem Shake y el IVA general de 19%

Escrito por Esteban David Rodríguez

Fuente: http://www.info-transportes.com.mx

Si una familia capitalina con pretensiones clasemediarias, compuesta por dos adultos y dos niños en edad escolar básica, gasta unos 6 mil pesos al mes en despensa, con la tasa del IVA (Impuesto al Valor Agregado) que José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), propone al gobierno de Enrique Peña Nieto generalizar en 19%,  ese gasto será ahora de 7, 140 pesos.

Esto quizá impacte en los almuerzos que la familia hacía los domingos en los desayunaderos de Coyoacán, La Condesa, o en el restaurante de algún un hotel céntrico, y habrá que trasladarlos al Vips o de plano tendrán que llegarle a los mixotes del mercado.

Pero digamos que uno de los chicos, con nueve o diez años de edad, no pudo resistirse a comprar una de esas congeladas de rompope que, además de sabrosas y refrescantes, generalmente son elaboradas con agua de la llave, hervida si hay mucha suerte, pero no purificada, de modo que el niño contrae una infección estomacal con ese cultivo de exquisitos bichos petrificados.

El precio promedio de la consulta popular ronda los 350 pesos, pero como el muchacho requiere la revisión de un especialista, un gastroenterólogo, pues será de 450 pesos; la medicación deberá ser fuerte para parar la infección, así que le recetan un antibiótico también popular (500 pesos), un antidiarreico (250 pesos), y un antihistamínico (200 pesos), por decir lo menos, a lo que hay que sumar la consulta de revisión, que implica otros 350 pesos, lo que da un total de 1,750 pesos, saldo al que se suma la receta más letal, el IVA Gurría-Peña Nieto, con lo que daría un total de 2, 082 pesos con 50 centavos.

Si el nuevo costo de la despensa llevó a los padres de familia a bajarle el perfil a los almuerzos domingueros, la enfermedad del chiquillo podría cancelar el helado de fin de semana en el centro comercial, y ni hablar de ir al cine o al teatro -que nomás con el precio del estacionamiento sentirá usted que vio la obra en Broadway-, porque los gastos médicos podrían extinguir incluso, hasta nuevo aviso, la película sabatina con pizza y sillones salpicados con cátsup, para quedarse simplemente con unos Cazares rancios y una copia pirata de Los titanes del pacífico -que cuando es estreno en cartelera en el puesto ya es un clásico.

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Y es que con el IVA a tasa de 19% aplicado a medicinas y alimentos, esa familia habrá gastado 1,472 pesos extras. Parece poco, pero se suma a un aumento de 19% a los gastos fijos, la gasolina, la mensualidad del coche, la mensualidad del departamento, los materiales para tareas, el refrigerio de los niños, el calzado y la ropa, el transporte diario de todos los miembros de la familia, el guisado del día, la leche, el pan, y unas aspirinas para la hora de hacer cuentas… Porque todo, absolutamente todo, será alcanzado por el 19% del IVA de Gurría- Peña Nieto.

En un foro efectuado la semana pasada, llamado significativamente "El México que queremos" (¿Quién y quién?), don Ángel Gurría -quien era conocido como "El Ángel de la dependencia" en tiempos del gobierno de Carlos Salinas, en el que era canciller- dijo que "hay muchas bases o elementos para no pensar que estamos haciendo algo exótico o contra la población de menos ingresos, pero la tendencia mundial es más impuestos al consumo y menos al trabajo".

O sea que como es una tendencia mundial, debe ser algo positivo, y si lo es para otros, también ha de serlo para nosotros. Tan absurdo como reputar, con igual frivolidad, que el bailecito del Gangnam Style al que nada puede hallársele de virtuoso, es constructivo para los jóvenes mexicanos, tanto como el Harlem Shake, en su entera nimiedad, porque son ‘tendencias globales’ que el mundo entero abraza con pasión.

O más seriamente, ¿era el fascismo digno de considerarse encomiable y digno de asumir porque en su momento era una tendencia mundial? La última tendencia global que adoptamos, como muchos otros, fue el neoliberalismo, con resultados que todos lamentan y nadie termina de pagar.

Lo que no tiene ambigüedades es el efecto inmediato de un alza generalizada del IVA, y más al 19%, como lo planteó Gurría a Peña Nieto en el arranque de la administración: el resultado inmediato es una atmósfera recesiva, porque en el acto ahorca el poder adquisitivo, reduce el consumo,  inhibe la inversión, y crea un efecto inflacionario oculto detrás del impuesto.

Ya ocurrió en Europa con resultados estremecedores. Hasta la segunda mitad de la década pasada, primera del siglo,  salvo Eslovaquia y Dinamarca, todos los países de la Unión Europa incluían desde entonces en sus esquemas de IVA tasas superreducidas de entre el 2.1 y el 2.4% para productos básicos y medicinas, principalmente; tasas reducidas de 7% en promedio para un segundo paquete, y la tasa general para el resto (electricidad, teléfono, ropa…). Hoy rondan entre el 7 y 9 las tasas para alimentos y medicinas en la mayor parte de los estados asociados.

España es el caso más dramático: hasta el año pasado, estaban exentos de IVA los servicios culturales, la asistencia sanitaria y social, se gravaba con tasa superreducida de 4% a medicamentos alimentos básicos -leche, pan, frutas, verduras, quesos, huevos y hortalizas-, además de libros y prensa; y en una tasa reducida de 8% para el resto de alimentos y un paquete secundario que incluía transporte, vivienda, cine, teatro, restaurantes. Han quedado más o menos agrupados de la misma forma, pero el régimen reducido ha pasado de 8 a 10%, y el general de 18 a 21%. Claro, el consumo se hundió apenas se aplicaba. La cosa es recaudar lo previsto cargando al consumidor el déficit fiscal del estado.

Tal vez en México la intención es saldar la deuda de estados y municipios -400 mil millones de pesos-, y un poco más, pues hasta ahora la recaudación del IVA ronda entre los 460 y 550 mil mdp.

Aunque parece más bien una estrategia facilona de corto plazo, como bien concluye el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) en su análisis ejecutivo de la semana pasada. Aunque este instituto patronal, como es previsible, sí promueve el aumento y generalización del IVA y pretende proteger el del Impuesto Sobre la Renta (ISR), sus líneas de reflexión son certeras: la reingeniería del gasto público y el crecimiento tendrían más sentido que cualquier otra reforma fiscal, una estrategia recaudatoria a la que la administración Peña parece dar la espalda.

Lo peor es que la fórmula Peña-Gurría no plantea siquiera tasas intermedias de IVA, como en los países de la UE. Al menos en Europa no hay país con más de 60 millones de pobres que perderán mucho más que el almuerzo dominguero, la entrada al cine, y la pizza sabatina. Para decirlo con las cifras frescas del Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL), ninguno de esos países tiene al 45.5 de su población en la pobreza, y al 34.8% en el umbral de pobreza. O sea, la gran y aplastante mayoría de los habitantes.

Pero qué se le va a hacer, el IVA a medicamentos y medicinas "es una tendencia mundial",  un clima recesivo que es lo de hoy, el último grito de la moda al que no vamos a renunciar.

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4 comentarios

  1. En verdad es penoso leer “propuestas” como ésta de parte de nuestros gobernantes. Las modas al que le acomoda, dicen, y nuestro país no está para seguir esa moda dadas las circunstancias en que nos encontramos. Se dijo un concepto claro y preciso de lo que le hace falta al país, que para mi es lo esencial para el desarrollo del mismo: “Reingeniería en el gasto público”. Ojalá eso fuera llevado a cabo por el bien de todos.

  2. Pues si bajaran o de plano derogaran el ISR tal vez tendría sentido la propuesta.

  3. rogelio escudero leon

    no veo nada de divertido, y los pudientes seguiran teniendo lo mismo, los unicos jodidos son el 90% de los mexicanos que son la clase trabajadora el resto del 10% son los pudientes que nada les hace, con sus cientos y miles de millones

  4. Muy divertidos comentarios del tema y ayudaría saber que para no sufrir el embate de tal propuesta bastaría con no ser el consumidor final sino estar dentro de las etapas o ciclos de causación/acreditamiento para mitigar el impacto.

    También es sabido que quien gana más – gasta más y ya veo a los pudientes llorando las de magdalena por el tema.

    Saludos cordiales

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