Los prisioneros del confort. El crecimiento es tanto una posibilidad como una responsabilidad propia.

Habituados a un espacio que les satisface las necesidades, los límites entre estabilidad y conformismo parecen desdibujarse al interior de la empresa familiar, anulando la posibilidad de desarrollar el potencial profesional. ¿Sabes cómo reconocer cuando tu empresa se ha convertido en una cárcel laboral? Continuar leyendo: